Cómo iniciarte en el sexo anal
¿Llevas tiempo dudando si probar el sexo anal? Puede que hayas oído maravillas sobre esta práctica sexual y te llame la atención o sencillamente, que tu pareja te haya propuesto experimentar algo nuevo. El caso es que te estás planteando hacerlo o te pica la curiosidad, pero sientes algo de miedo y no sabes si dar el paso. En este artículo quiero darte algunas pautas para iniciarte en el sexo anal de forma placentera y segura.
Guía para iniciarte en el sexo anal
Para muchas mujeres el sexo anal sigue siendo un tema tabú y se cierran por completo a esta práctica sexual. He oído durante años las mismas quejas de chicas que lo probaron en una ocasión y acabaron tan doloridas que no se les ocurría volver a hacerlo jamás, y muchas otras mujeres que no lo consideran una actividad sexual con la que poder disfrutar con su pareja.
El ano tiene múltiples terminaciones nerviosas y si su estimulación se hace de forma correcta, te aseguro que saltarán chispas de placer en tu alcoba. Imagina si a la vez del coito vaginal o mientras acaricias el clítoris estáis realizando penetración anal, esa combinación puede ser una explosión de todos tus sentidos. ¿Lo visualizas verdad? Pues sigue leyendo nuestra guía para iniciarte en el sexo anal. ¡Empezamos!
La última palabra la tienes tú
Si es tu chico el que se ha empeñado en darse un paseo por tu puerta trasera y a ti no te termina de convencer la idea, dile que no y que pase del tema. Si, por el contrario, es iniciativa tuya y a ambos os apetece empezar con el sexo anal, pero llegado el momento te echas repentinamente para atrás y cambias de idea, no permitas que tu pareja te presione. Es tu cuerpo y más en concreto tu culete, así que tú eres la única que tiene que decidir si continuar o parar.
No tengas apuros por manchar
No es ningún secreto que por el ano salen excrementos, por lo que es probable que durante la actividad sexual el pene o el juguete erótico se manchen un poco. Si esto ocurre tómatelo con humor y echa unas risas con tu pareja, no hay nada que no solucione un poco de agua y jabón. De todas formas, para evitarlo asegúrate de haber ido al baño con bastante antelación y aséate bien la zona cuando termines de defecar.
Si aun así no te quedas tranquila y quieres asegurarte al 100% que estarás completamente limpia antes del sexo, puedes optar por usar un enema para lavar la cavidad rectal. Si vas a usar una lavativa, te recomiendo que compres una perita que esté fabricada con materiales médicos seguros.
Paso a paso
Es importante que la dilatación del ano se haga progresivamente. Puedes empezar introduciendo un dedo en tu culete mientras te masturbas o tienes sexo vaginal. Yo siempre aconsejo comenzar utilizando un kit de plugs o tapones anales, que son juguetes eróticos específicos para iniciarnos en el sexo anal.
Vienen en varios tamaños para que empieces con el más pequeño y vayas usándolos de forma gradual durante varios días, hasta que te sientas ya preparada para penetrar el pene.
Tómatelo con calma y no tengas prisa. Se trata de disfrutar y puedes pasarlo también muy requetebién durante todo el proceso. Cuando lo hagáis por primera vez con el miembro de tu chico, please! Que él lo haga con delicadeza y sin el mete-saca habitual y más desenfrenado que se realiza en la vagina.
¿Cómo tiene que hacerlo? Poco a poco tiene que ir avanzando, como abriéndose camino en tu interior, muy despacito, y cuando esté la cosa bien acoplada y tú te sientas cómoda, comenzad con pequeños y cortos movimientos hacia delante y hacia atrás, sin llegar a sacar el pene de forma abrupta de la cavidad anal.
Mucha lubricación, ¡pero mucha!
El sexo anal no guarda relación con el sexo vaginal, eso debes tenerlo claro para ir pasito a pasito y no llegar a la penetración sin una preparación previa, de este modo solo conseguirás sentir mucho dolor y renunciar para siempre a esta práctica sexual. Piensa que el ano no puede dilatarse de la misma manera que lo hace la vagina y no produce su propia lubricación, de ahí la importancia de aplicar lubricantes especialmente diseñados para este tipo de actividad para ayudar a que la penetración sea más sencilla.
En su día os expliqué que existen varios tipos de lubricantes según la finalidad de su uso, en el caso del sexo anal es mejor que consigas un lubricante pensado para esta actividad sexual, ¿por qué? Un lubricante anal tiene una consistencia más gruesa para un deslizamiento más suave y prolongado, dura mucho más y protege de posibles fisuras por la fricción. Muchos contienen ingredientes que aportan un efecto relajante como la jojoba, que favorece la dilatación y relaja el músculo esfínter sin adormecerlo, como este de la marca Pjur:
Asegúrate que el lubricante que vayas a utilizar sea compatible con condones de látex y los juguetes sexuales como el Anal Relaxing de EASYGLIDE:
Excitación multiplicada por mil
Las mujeres necesitamos de caricias, mimos, besos y susurros para excitarnos, de ahí la importancia de los juegos preliminares para ir subiendo nuestra temperatura progresivamente y lubricar nuestros genitales para la posterior penetración vaginal con el pene, juguetes o los dedos. Cuando se trata de practicar sexo anal tenemos que sentirnos aún más excitadas, no por el motivo de la lubricación porque como ya he comentado el ano no segrega el suyo propio, sino porque vas a sentirte tranquila, desinhibida y más abierta al placer. Si lo hicieras en plan brusco y en frío, lo único que conseguirías es contraerte, ponerte tensa y pasar un rato muy molesto.
No intercales cavidades
Aunque lleves a rajatabla la higiene íntima de tu trasero e incluso, utilizando un enema antes del encuentro sexual, debes tener en cuenta que el ano y el recto tienen bacterias que pueden dañar tu vagina. Quizás nunca has visto pornografía o puede que sí, y tú chic@ y tú tenéis una idea predeterminada y errónea de una sección de sexo a varias bandas: lengua, dedos, juguetes y pene entrando y saliendo de una cavidad a otra sin ningún tipo de barrera o desinfección.
No pases del ano a la vagina sin antes lavar muy bien el miembro viril o dildo o sin cambiar el preservativo, para evitar una infección bacteriana en tus genitales.
El sexo anal tiene sus riesgos
Esta práctica sexual tiene un mayor riesgo de contraer VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) como la sífilis o la gonorrea. En el sexo anal es más habitual que se produzcan micro lesiones al existir mayor fricción, la musculatura ofrecer más resistencia y ser la mucosa anal mucho más débil, de ahí también la importancia de una buena lubricación.
Si no tienes una pareja estable o crees que pueda estar viendo a terceras personas, usa siempre preservativo, ¡siempre!